Neocampesinos es el término dado a las personas que se van de las ciudades a trabajar y/o a vivir en el campo. El movimiento, que empieza a ganar fuerza en la década de 60, es una migración que va en contra a lo que es más usual hoy dia, que es es desplazamiento desde el campo a la ciudad. En Colombia, por ejemplo, en el año 1985, el 34% de la población vivía en áreas rurales, y hoy este número bajó a solo 26%.
De estos datos viene el interés en las personas que hacen el movimiento contrario. Cuáles fueron sus motivaciones para salir de la ciudad? Cómo viven? Qué planes tienen? Para contestar a estas preguntas, se visitaron neocampesinos en tres sitios diferentes. El primer sitio fue la EcoAldea Feliz, cerca a San Francisco (Cundinamarca), a menos de dos horas de Bogotá.
El proyecto fue fundado en el 2006 por el arquitecto Carlos Rojas con un grupo de amigos. A partir de la idea de Carlos de construir una comunidad ecosostenible en el campo, ellos planearon juntos todos los aspectos de la comunidad, desde cual seria el sitio ideal hasta los ideales y reglas por los cuales se guiarían. El grupo empezó con 12 personas, y hoy son 32, adultos y niños (incluyendo uno que nació allá mismo). Empezaron viviendo en carpas, y fueron construyendo todo después, de manera ecológica y conectada con la naturaleza, utilizando guadua y barro de la misma finca.
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| Arturo, nuestro guia en la EcoAldea Feliz |
En la EcoAldea Feliz, nos recibió Arturo, bogotano que tenía su trabajo tradicional en oficina, pero que no encontraba plenitud en lo que hacía y en la vida que llevaba en la ciudad. Su primer contacto con la Aldea fue a través de la invitación de un amigo a participar de un evento allá. Arturo se identificó con los ideales de la comunidad y siguió yendo a otras actividades y conociendo más del estilo de vida de ellos. Hace ocho años, después de mucha reflexión, decidió, con su esposa e hijas, que cambiaría definitivamente la oficina, los trancones y el stress por la naturaleza, el río y la vida en comunidad.
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| Vista desde el interior de una de las casas |
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| Detalle del interior de una de las casas |
Arturo nos explicó como funciona la Aldea. Ellos tienen sus habitantes permanentes y los pasajeros, que pueden ser voluntarios, estudiantes y artistas. Todos tienen sus casas, pero se reúnen todos los días en la cocina comunitaria, donde cada día una família es responsable por cocinar el desayuno, el almuerzo y la comida, y todos comen juntos en la misma mesa.
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| La mesa comunitária |
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| Una de las casas de la EcoAldea |
Las tareas dentro de la Aldea también son distribuidas entre todos, y cada uno escoge la tarea con la cual se siente más identificado o aquella en la cual desea desarrollarse, en un sistema llamado Sociocracia, que, según la definición de ellos en su página web (http://aldeafeliz.com), es “una herramienta para la auto-gestión de organizaciones sociales. Utiliza la toma de decisiones por consentimiento, opera en círculos (células) ínter-conectados por dobles enlaces y usa un sistema de elección sin candidato previo y basado en el reconocimiento a los individuos.”* Algunas de las tareas son construir, sembrar, cuidar de las finanzas, de la comunicación externa, de las redes sociales, etc.
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| Casa en construcción |
Además de esto, la comunidad también se ayuda en otros aspectos de la vida cotidiana, como, por ejemplo, en cuidar y educar a los niños en conjunto. Todas las decisiones importantes también son discutidas entre todos en un espacio llamado Cusmuy, palabra de origen Muisca para la casa ceremonial, donde están representados los cuatro elementos de la naturaleza. También hacen rituales de purificación y de sanación en el río que tienen en la finca y en el Temazcal, una cabaña hecha de madera, en formato de iglú, que es cubierta con mantas y donde se ponen piedras calientes durante el ritual, representando el vientre de la Tierra.
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| Interior del Cusmuy |
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| El Temazcal |
Entre las medidas ecológicas adoptadas en la Aldea está por ejemplo el uso de agua recolectada de la lluvia y el uso de baños secos, para disminuir el consumo de agua potable. Los baños secos son hechos de una manera en que los residuos son usados como abono, disminuyendo también el impacto con aguas malas. También recolectan agua del río y tienen ahí mismo un sistema de filtrado. El agua también se reutiliza en los cultivos.
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| El baño seco |
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| Sistema de filtración del agua |
El objetivo de los ecoaldeanos es llegar a un punto en que produzcan ellos mismos todo el alimento de que necesiten, utilizando el método de la permacultura, que es un sistema de planeación para la creación de ambientes humanos sostenibles y productivos, en equilibrio y harmonía con la naturaleza. Hoy siembran café, arracacha, yuca, banano, algunas frutas, aromáticas y otras cosas, y tienen una vaca lechera y pescados en un criadero que construyeron en el río Hacen trueque de lo que producen con los vecinos y también con la gente que los va a visitar. Hacen también visitas guiadas con estudiantes y con cualquier persona interesada en conocer a la Aldea.
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| Plantación de café |
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| Gallinas de la finca (son mascotas, no son para comer) |
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| Bananos en la plantación de café |
La EcoAldea Feliz hace parte de la Red Colombiana de Ecoaldeas, y fue una de las primeras a ser creadas y sigue siendo una de las más importantes del país, recibiendo visitantes de todo el mundo, en búsqueda de un modo de vida más integral, tranquilo, y en conexión con la naturaleza.
Cerca a La Florida, también en Cundinamarca, visitamos a la finca en la cual Catalina, Hetor y Felipe empezaron en febrero del 2017 un proyecto de cultivo orgánico. Catalina, que se está graduando en Antropologia, creció visitando la finca de la abuela, donde cultivan follaje para decoración de bouquet de flores y tienen creación de cerdos. Ella llevó su amor por el campo a su tesis de grado, pero buscando maneras sostenibles y ecológicas de cultivo.
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| Felipe (izquierda), Catalina y Hetor |
De esta manera, Catalina empezó una investigación sobre cultivo orgánico y permacultura, y decidió con el novio Hetor y el amigo Felipe, empezar a poner en práctica lo que habían aprendido. En la finca de la abuela les permitieron cultivar en un costado, que empezaron a limpiar, abonar y sembrar. Los tres viven entre la finca y Bogotá, donde se quedan tres dias en la semana, en la universidad. Pero la mayor parte del tiempo la dedican al campo, donde están sus planes para el futuro.
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| El huerto |
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| Preparando la tierra para sembrar |
La idea de ellos es de tener un cultivo lo más diverso posible, de manera que la propia interacción entre los diferentes tipos de plantas genere el equilíbrio necesario, sin necesidad de uso de químicos y agrotóxicos. Por ejemplo, en los bordes del cultivo son sembradas plantas que repelen a insectos y gusanos que destruyen el cultivo. También se tiene en cuenta los nutrientes y minerales que cada planta necesita y también los que excretan, creando una simbiosis que hace que una ayude a alimentar a la otra naturalmente, manteniendo la calidad de la tierra sin necesidad de adición de minerales artificiales. El abono también es hecho por ellos mismos, con materiales orgánicos, como café, ajo y restos de alimentos. Son puestos en grandes tambores azules, donde se hace el proceso de fermentación, de manera que puedan ser adicionados a la tierra y asimilados por las plantas.
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| El abono tiene que ser mezclado todos los días, para oxigenarlo y mejorar el proceso de fermentación |
En el momento de la visita, con apenas dos meses desde que empezaron a sembrar, ya se veían los resultados en el huerto, y ya empezaban a cosechar algunos alimentos y a producir nuevas semillas. Los tres amigos quieren con el proyecto no apenas consumir los alimentos, sino también generar conciencia ecológica en los agricultores vecinos y mostrar que es posible cultivar de manera ecológica y sostenible.
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| Primeros resultados |
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| Cultivo más reciente |
En la propia finca de la abuela de Catalina, el cultiva del follaje es hecho con agricultura tradicional, y su papá no cree que ellos logren llevar su cultivo sin químicos. Así que el reto de probar que si es posible ya empieza con la propia família, y sigue con la comunidad. Ellos desean que el huerto sea también una escuela para la comunidad, y ya han tenido visitas de los vecinos, que se quedan maravillados con lo que han logrado en tan poco tiempo y de manera orgánica.
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| Los tres amigos trabajan en el huerto todos los días en que están en la finca |
Otro desafio que ellos encuentran es la burocracia para conseguir la certificación de productos orgánicos, y el tiempo que lleva para conseguirlo. Creen que ese puede ser un obstáculo para que otros pequeños agricultores tengan el incentivo de intentar el cultivo orgánico. Pero de igual modo no volverían atrás en su decisión.
Cerca a Murillo (Tolima), a 3.000 metros de altitud y una temperatura media de 12·C, viven Paula y su novio Carlos, desde enero del 2017. Paula, que nació en el Líbano (Tolima) y vivió también en Bogotá y Buenos Aires, se mudó para El Calafate en la Patagonia Argentina, cansada del caos de la ciudad. Allá conoció a Carlos, nacido en un pueblo cerca a Buenos Aires, que también se había mudado para allá por los mismos motivos. Aunque ya no estaban viviendo en una ciudad grande, los dos compartían el deseo de vivir del campo y de cultivar (lo que era difícil en el frio de la Patagonia), y así, trás vivir allá por dos años, los dos decidieron mudarse a Colombia, a vivir en la finca que fue de las tías-bisabuelas de Paula.
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| Paula y Carlos |
Los dos están adaptando la casa, hecha de madera por las tías-bisabuelas hace más de 100 años y donde nadie vivía hace mucho tiempo, y transformándola en su hogar. Tienen sus computadoras pero todavía no han podido llevar internet, que es una de las pocas cosas que extrañan de su vida en la ciudad. Han hecho contacto con los vecinos en Murillo, que se mostraron felices en tener gente joven con ideas nuevas para ayudar en el pueblo.
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| La casa construída por las tías-bisabuelas de Paula |
La alcaldesa les contó que muchos de los jóvenes de allá se están yendo a vivir en ciudades, como en Ibagué o Bogotá, y hay la preocupación de que se queden sin gente para trabajar en el campo e para seguir con las tradiciones locales. Así que el hecho de que haya personas que deciden mudarse de la ciudad para el campo puede servir de ejemplo para los jóvenes de allá, mostrando que si es posible vivir del campo, y que hasta puede ser una opción preferible a vivir en la ciudad.
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| Ternero de la finca |
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| En el bolsillo de Carlos, chayote (o papa del aire) que les regaló Arturo, de la EcoAldea Feliz, para sembrar en la finca |
En la finca, que ya tenía vacas lecheras, los dos empezaron a sembrar para consumo propio cebollas, rabano, zanahorias, pimentones, calabazas, curubas, uchuvas, aromáticas y otros. Con el clima frio, el ritmo de crecimiento de las plantas es más lento, pero ya empiezan a aparecer las primeras hojas. El cultivo también es hecho de manera orgánica y basada en la permacultura, aprovechando todos los restos de alimentos y la boñiga de las vacas. El agua también es utilizada de manera racional, una vez que, aunque estén tan cerca a los Nevados, el agua es de difícil acceso y es tratada como un recurso precioso.
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| Semillero |
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| Como se preparan las zanahorias para el cultivo |
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| Zanahoria ya sembrada y creciendo |
El plan de los dos para el futuro es cultivar uchuvas para exportación. Ya tienen algunos uchuvos en la finca, pero ya han hecho contacto con exportadores para producir en larga escala, y están organizando lo necesario para empezar.
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| Uchuvas |
De la investigación con los tres grupos de neocampesinos, se concluyó que todos tienen un motivo en común para haber salido de la ciudad para el campo: huir del caos citadino y buscar una vida más tranquila en contacto con la naturaleza. La manera en la que viven los tres grupos es diferente, pero también tienen en común la preocupación con el cultivo basado en la permacultura, de manera a preservar la tierra y los recursos ambientales. Y en sus planes para el futuro también comparten la idea de seguir viviendo en el campo y del campo.