segunda-feira, 8 de maio de 2017

Neocampesinos en Colombia


Neocampesinos es el término dado a las personas que se van de las ciudades a trabajar y/o a vivir en el campo. El movimiento, que empieza a ganar fuerza en la década de 60, es una migración que va en contra a lo que es más usual hoy dia, que es es desplazamiento desde el campo a la ciudad. En Colombia, por ejemplo, en el año 1985, el 34% de la población vivía en áreas rurales, y hoy este número bajó a solo 26%.

De estos datos viene el interés en las personas que hacen el movimiento contrario. Cuáles fueron sus motivaciones para salir de la ciudad? Cómo viven? Qué planes tienen? Para contestar a estas preguntas, se visitaron neocampesinos en tres sitios diferentes. El primer sitio fue la EcoAldea Feliz, cerca a San Francisco (Cundinamarca), a menos de dos horas de Bogotá.

El proyecto fue fundado en el 2006 por el arquitecto Carlos Rojas con un grupo de amigos. A partir de la idea de Carlos de construir una comunidad ecosostenible en el campo, ellos planearon juntos todos los aspectos de la comunidad, desde cual seria el sitio ideal hasta los ideales y reglas por los cuales se guiarían. El grupo empezó con 12 personas, y hoy son 32, adultos y niños (incluyendo uno que nació allá mismo). Empezaron viviendo en carpas, y fueron construyendo todo después, de manera ecológica y conectada con la naturaleza, utilizando guadua y barro de la misma finca.



Arturo, nuestro guia en la EcoAldea Feliz
En la EcoAldea Feliz, nos recibió Arturo, bogotano que tenía su trabajo tradicional en oficina, pero que no encontraba plenitud en lo que hacía y en la vida que llevaba en la ciudad. Su primer contacto con la Aldea fue a través de la invitación de un amigo a participar de un evento allá. Arturo se identificó con los ideales de la comunidad y siguió yendo a otras actividades y conociendo más del estilo de vida de ellos. Hace ocho años, después de mucha reflexión, decidió, con su esposa e hijas, que cambiaría definitivamente la oficina, los trancones y el stress por la naturaleza, el río y la vida en comunidad.


Vista desde el interior de una de las casas
Detalle del interior de una de las casas


Arturo nos explicó como funciona la Aldea. Ellos tienen sus habitantes permanentes y los pasajeros, que pueden ser voluntarios, estudiantes y artistas. Todos tienen sus casas, pero se reúnen todos los días en la cocina comunitaria, donde cada día una família es responsable por cocinar el desayuno, el almuerzo y la comida, y todos comen juntos en la misma mesa.


La mesa comunitária

Una de las casas de la EcoAldea


Las tareas dentro de la Aldea también son distribuidas entre todos, y cada uno escoge la tarea con la cual se siente más identificado o aquella en la cual desea desarrollarse, en un sistema llamado Sociocracia, que, según la definición de ellos en su página web (http://aldeafeliz.com), es “una herramienta para la auto-gestión de organizaciones sociales. Utiliza la toma de decisiones por consentimiento, opera en círculos (células) ínter-conectados por dobles enlaces y usa un sistema de elección sin candidato previo y basado en el reconocimiento a los individuos.”* Algunas de las tareas son construir, sembrar, cuidar de las finanzas, de la comunicación externa, de las redes sociales, etc.

Casa en construcción


Además de esto, la comunidad también se ayuda en otros aspectos de la vida cotidiana, como, por ejemplo, en cuidar y educar a los niños en conjunto. Todas las decisiones importantes también son discutidas entre todos en un espacio llamado Cusmuy, palabra de origen Muisca para la casa ceremonial, donde están representados los cuatro elementos de la naturaleza. También hacen rituales de purificación y de sanación en el río que tienen en la finca y en el Temazcal, una cabaña hecha de madera, en formato de iglú, que es cubierta con mantas y donde se ponen piedras calientes durante el ritual, representando el vientre de la Tierra.

Interior del Cusmuy

El Temazcal


Entre las medidas ecológicas adoptadas en la Aldea está por ejemplo el uso de agua recolectada de la lluvia y el uso de baños secos, para disminuir el consumo de agua potable. Los baños secos son hechos de una manera en que los residuos son usados como abono, disminuyendo también el impacto con aguas malas. También recolectan agua del río y tienen ahí mismo un sistema de filtrado. El agua también se reutiliza en los cultivos.

El baño seco

Sistema de filtración del agua


El objetivo de los ecoaldeanos es llegar a un punto en que produzcan ellos mismos todo el alimento de que necesiten, utilizando el método de la permacultura, que es un sistema de planeación para la creación de ambientes humanos sostenibles y productivos, en equilibrio y harmonía con la naturaleza. Hoy siembran café, arracacha, yuca, banano, algunas frutas, aromáticas y otras cosas, y tienen una vaca lechera y pescados en un criadero que construyeron en el río  Hacen trueque de lo que producen con los vecinos y también con la gente que los va a visitar. Hacen también visitas guiadas con estudiantes y con cualquier persona interesada en conocer a la Aldea.

Plantación de café
Gallinas de la finca (son mascotas, no son para comer)

Bananos en la plantación de café


La EcoAldea Feliz hace parte de la Red Colombiana de Ecoaldeas, y fue una de las primeras a ser creadas y sigue siendo una de las más importantes del país, recibiendo visitantes de todo el mundo, en búsqueda de un modo de vida más integral, tranquilo, y en conexión con la naturaleza. 


Cerca a La Florida, también en Cundinamarca, visitamos a la finca en la cual Catalina, Hetor y Felipe empezaron en febrero del 2017 un proyecto de cultivo orgánico. Catalina, que se está graduando en Antropologia, creció visitando la finca de la abuela, donde cultivan follaje para decoración de bouquet de flores y tienen creación de cerdos. Ella llevó su amor por el campo a su tesis de grado, pero buscando maneras sostenibles y ecológicas de cultivo.

Felipe (izquierda), Catalina y Hetor

De esta manera, Catalina empezó una investigación sobre cultivo orgánico y permacultura, y decidió con el novio Hetor y el amigo Felipe, empezar a poner en práctica lo que habían aprendido. En la finca de la abuela les permitieron cultivar en un costado, que empezaron a limpiar, abonar y sembrar. Los tres viven entre la finca y Bogotá, donde se quedan tres dias en la semana, en la universidad. Pero la mayor parte del tiempo la dedican al campo, donde están sus planes para el futuro.

El huerto
Preparando la tierra para sembrar




La idea de ellos es de tener un cultivo lo más diverso posible, de manera que la propia interacción entre los diferentes tipos de plantas genere el equilíbrio necesario, sin necesidad de uso de químicos y agrotóxicos. Por ejemplo, en los bordes del cultivo son sembradas plantas que repelen a insectos y gusanos que destruyen el cultivo. También se tiene en cuenta los nutrientes y minerales que cada planta necesita y también los que excretan, creando una simbiosis que hace que una ayude a alimentar a la otra naturalmente, manteniendo la calidad de la tierra sin necesidad de adición de minerales artificiales. El abono también es hecho por ellos mismos, con materiales orgánicos, como café, ajo y restos de alimentos. Son puestos en grandes tambores azules, donde se hace el proceso de fermentación, de manera que puedan ser adicionados a la tierra y asimilados por las plantas.

El abono tiene que ser mezclado todos los días, para oxigenarlo y mejorar el proceso de fermentación


En el momento de la visita, con apenas dos meses desde que empezaron a sembrar, ya se  veían los resultados en el huerto, y ya empezaban a cosechar algunos alimentos y a producir nuevas semillas. Los tres amigos quieren con el proyecto no apenas consumir los alimentos, sino también generar conciencia ecológica en los agricultores vecinos y mostrar que es posible cultivar de manera ecológica y sostenible. 

Primeros resultados


Cultivo más reciente

En la propia finca de la abuela de Catalina, el cultiva del follaje es hecho con agricultura tradicional, y su papá no cree que ellos logren llevar su cultivo sin químicos. Así que el reto de probar que si es posible ya empieza con la propia família, y sigue con la comunidad. Ellos desean que el huerto sea también una escuela para la comunidad, y ya han tenido visitas de los vecinos, que se quedan maravillados con lo que han logrado en tan poco tiempo y de manera orgánica.



Los tres amigos trabajan en el huerto todos los días en que están en la finca

Otro desafio que ellos encuentran es la burocracia para conseguir la certificación de productos orgánicos, y el tiempo que lleva para conseguirlo. Creen que ese puede ser un obstáculo para que otros pequeños agricultores tengan el incentivo de intentar el cultivo orgánico. Pero de igual modo no volverían atrás en su decisión.


Cerca a Murillo (Tolima), a 3.000 metros de altitud y una temperatura media de 12·C, viven Paula y su novio Carlos, desde enero del 2017. Paula, que nació en el Líbano (Tolima) y vivió también en Bogotá y Buenos Aires, se mudó para El Calafate en la Patagonia Argentina, cansada del caos de la ciudad. Allá conoció a Carlos, nacido en un pueblo cerca a Buenos Aires, que también se había mudado para allá por los mismos motivos. Aunque ya no estaban viviendo en una ciudad grande, los dos compartían el deseo de vivir del campo y de cultivar (lo que era difícil en el frio de la Patagonia), y así, trás vivir allá por dos años, los dos decidieron mudarse a Colombia, a vivir en la finca que fue de las tías-bisabuelas de Paula.

Paula y Carlos


Los dos están adaptando la casa, hecha de madera por las tías-bisabuelas hace más de 100 años y donde nadie vivía hace mucho tiempo, y transformándola en su hogar. Tienen sus computadoras pero todavía no han podido llevar internet, que es una de las pocas cosas que extrañan de su vida en la ciudad. Han hecho contacto con los vecinos en Murillo, que se mostraron felices en tener gente joven con ideas nuevas para  ayudar en el pueblo.

La casa construída por las tías-bisabuelas de Paula

La alcaldesa les contó que muchos de los jóvenes de allá se están yendo a vivir en ciudades, como en Ibagué o Bogotá, y hay la preocupación de que se queden sin gente para trabajar en el campo e para seguir con las tradiciones locales. Así que el hecho de que haya personas que deciden mudarse de la ciudad para el campo puede servir de ejemplo para los jóvenes de allá, mostrando que si es posible vivir del campo, y que hasta puede ser una opción preferible a vivir en la ciudad.

Ternero de la finca

En el bolsillo de Carlos, chayote (o papa del aire) que les regaló Arturo, de la EcoAldea Feliz, para sembrar en la finca

En la finca, que ya tenía vacas lecheras, los dos empezaron a sembrar para consumo propio cebollas, rabano, zanahorias, pimentones, calabazas, curubas, uchuvas, aromáticas y otros. Con el clima frio, el ritmo de crecimiento de las plantas es más lento, pero ya empiezan a aparecer las primeras hojas. El cultivo también es hecho de manera orgánica y basada en la permacultura, aprovechando todos los restos de alimentos y la boñiga de las vacas. El agua también es utilizada de manera racional, una vez que, aunque estén tan cerca a los Nevados, el agua es de difícil acceso y es tratada como un recurso precioso.

Semillero

Como se preparan las zanahorias para el cultivo
Zanahoria ya sembrada y creciendo

El plan de los dos para el futuro es cultivar uchuvas para exportación. Ya tienen algunos uchuvos en la finca, pero ya han hecho contacto con exportadores para producir en larga escala, y están organizando lo necesario para empezar.

Uchuvas




De la investigación con los tres grupos de neocampesinos, se concluyó que todos tienen un motivo en común para haber salido de la ciudad para el campo: huir del caos citadino y buscar una vida más tranquila en contacto con la naturaleza. La manera en la que viven los tres grupos es diferente, pero también tienen en común la preocupación con el cultivo basado en la permacultura, de manera a preservar la tierra y los recursos ambientales. Y en sus planes para el futuro también comparten la idea de seguir viviendo en el campo y del campo.

segunda-feira, 31 de março de 2014

Intercâmbio: fazendo um orçamento

Os principais custos para fazer um intercâmbio serão o visto, as passagens, a escola, a acomodação, seguro de viagem e alimentação. Tudo isso vai variar dependendo de para onde você quer ir. Se vier para Nova York, prepare o bolso, pois você estará em uma das cidades mais caras do planeta...



O que levar em conta no orçamento?

O meu orçamento considerou:

  • Custos para tirar o visto de estudante, se necessário. A necessidade depende do país para o qual você vai e de quanto tempo vai ficar. Para informações sobre visto para os Estados Unidos, procure nesse link: http://travel.state.gov/content/visas/english/study-exchange/student.html  Para a Inglaterra, procure aqui: https://www.gov.uk/browse/visas-immigration/study-visas
  • Passagens: comprei ida e volta junto. Ficou caro, mas preferi comprar logo e ficar tranqüila, inclusive para o caso de pedirem para ver a passagem de volta na imigração. Sempre pesquiso no decolar.com e depois compro direto no site da empresa (o Decolar cobra uma taxa de serviço).
  • Escola: pelo menos na minha escola era necessário pagar todo o curso antes de seu início. Assim, esse valor entra para o cálculo total, mas não para o que você vai levar.
  • Acomodação: um dos itens mais caros. É preciso pesquisar muito antes de escolher um lugar para ficar. Farei uma postagem específica sobre esse assunto.
  • Seguro de viagem: em alguns países, você não entra sem o seguro. De qualquer forma, é bem melhor ter o seguro e não precisar do que precisar e não ter, pois se você (bate na madeira) tiver um acidente ou ficar doente, e não tiver seguro, a coisa pode ficar complicada... Muitas escolas ou agências de intercâmbio já indicam uma seguradora. Eu fiz pela World Nomads. Até agora não precisei usar (que continue assim), mas os comentários de quem precisou eram bons, e eles são indicados pelo Lonely Planet. Para quem gosta, eles têm uma opção de plano com cobertura para esportes radicais, que não vi em outros lugares. Minha irmã conseguiu um desconto buscando no Google por um cupom promocional (busque por “World Nomads promo code” Um ponto negativo é que eles não cobrem condições pré-existentes. Vale a pena fazer sua própria pesquisa e considerar suas necessidades.
  • Alimentação: fiz uma média do que gastaria em alimentação nos dias de semana, considerando tomar café da manhã em casa, e uma média do que gastaria de alimentação nos finais de semana, considerando passear e ir a restaurantes um pouco melhores. Pesquise restaurantes aos quais você gostaria de ir, para ter uma idéia dos preços. É importante saber que, em Nova York,  ao preço das refeições serão adicionados os impostos e a gorjeta (chamada aqui de "tip" ou "gratuity"), que não é obrigatória por lei, mas é praticamente obrigatória pelos costumes daqui (o mesmo vale para praticamente qualquer tipo de serviço, como táxi, salão de beleza, etc). Tente pesquisar preços de itens básicos online. Aqui em Nova York (pelo menos onde já fui em Manhattan), uma caixa grande de leite custa entre 4 e 5 dólares, um pacote de pão integral também, uma dúzia de ovos custa uns 3 dólares, almoçar num restaurante simples varia entre dez e quinze dólares, almoçar num buffet por peso num mercado custa mais ou menos 7 dólares. Um café “tall” na Starbucks é quase 4 dólares, já num food cart (os quiosques de comida que você encontra por toda parte) você compra um café pequeno (que para mim é grande) por 1 dólar.
  • Transporte: pesquise o valor do metrô e dos ônibus. Em Nova York, o passe mensal que vale para ônibus e metrô, com viagens ilimitadas, custa hoje 120 dólares. Você pode pesquisar as outras tarifas aqui: http://web.mta.info/fares/
  • Telefone e internet: pesquise as operadoras mais populares e os preços dos pacotes que oferecem. Em Nova York, algumas das mais conhecidas são a T-Mobile, a Verizon e a AT&T. Em algumas, você pode pagar uma quantia a mais para fazer chamadas internacionais ilimitadas para números fixos. E a internet 4G é simplesmente maravilhosa... Eu escolhi um plano pré-pago sem contrato da T-Mobile.
  • Itens de uso pessoal: se você for ficar mais tempo, vai precisar comprar shampoo, pasta de dente, e etc. Não é um custo tão grande, mas vale a penar colocar no papel. Para as meninas, o valor pode ser maior se você quiser renovar o estoque de maquiagem e de cremes. Em Nova York, se prepare se você costuma ir muito ao salão de beleza, os preços, para mim, são assustadores. Precisei cortar o cabelo e os preços eram de arrepiar. Acabei comprando uma promoção no Groupon, que me salvou a vida.
  • Lazer, passeios, atrações turísticas, shows, viagens, etc.: sim, esse pode ser um valor importante se você quiser aproveitar tudo. Quantas vezes por semana você costuma sair? Para fazer o quê? Em Nova York, praticamente tudo é pago (e caro), mas há algumas maneiras de economizar. Você pode entrar em vários museus pagando só uma doação, por exemplo. Já em Londres, há museus incríveis de graça. Em ambas as cidades, bebida é cara. O cálculo de quanto gastar dependerá mui do seu estilo e dos seus objetivos.
  • Roupas novas: vai para um lugar frio? Melhor comprar roupa lá. Mesmo que não seja esse o caso, vai dar vontade de comprar alguma coisa, então já estabeleça um limite antes.
  • Presentes e lembrancinhas: dependendo do quê e para quantas pessoas, também pode ser um valor considerável. Melhor já escolher os felizardos antes e estabelecer um limite.

Quando fui fazer meu orçamento, comecei com os valores que eu gostaria. Depois de somar tudo, tive que sair fazendo cortes em todos os itens possíveis (ou seja, não esperem presentes caros na volta...). No dia a dia, você acaba encontrando aquele restaurante mais barato e aquele mercado que vale a pena mesmo com as filas gigantes. Pode ser também uma boa oportunidade de cumprir aquela velha promessa de parar de beber  (ou pelo menos beber menos. Cheguei à conclusão que nunca vou estar embriagada o suficiente para tomar um porre em Nova York, os preços das bebidas por si só já te deixam bem sóbrio). Vale lembrar que, depois de chegar na cidade escolhida, você pode até ajustar os planos, mas provavelmente terá um limite, então vale olhar a conta bancária rotineiramente.


Hora de montar uma planilhinha básica em Excel e fazer seu orçamento!

segunda-feira, 24 de março de 2014

Intercâmbio: escolhendo uma escola



Meu primeiro passo após decidir fazer um intercâmbio foi escolher para qual escola de inglês iria. Usei a técnica dos 5W2H (a seguir) para estruturar quais informações eram necessárias para a tomada de decisão.

  • O quê? (What): Estudar inglês no exterior! Acredite, pode sair mais barato do que pagar um curso de inglês no Brasil durante vários anos. O ritmo é totalmente diferente, e você estará imerso na vivência da língua. Se realmente se empenhar, o ritmo de aprendizado poderá ser incrivelmente mais rápido do que estando no Brasil, e ainda vai ter a oportunidade de conhecer uma cultura diferente, ou várias, pois conviverá com gente do mundo todo. Sua visão de mundo nunca mais será a mesma, e isso, com clichê e tudo, não tem preço.

  • Por quê? (Why): É importante saber qual é seu objetivo, para quê você precisará do inglês, como está seu nível (há diversos testes de nivelamento online) e que aspectos você quer aperfeiçoar.  Você precisa do inglês para o trabalho? Quer aproveitar as férias para aprender um pouco mais? Quer começar do zero e sair falando? Quer cursar universidade ou colégio num país de língua inglesa, e para isso necessita fazer oTOEFL? Estar ciente disso vai ajudar a determinar que tipo de curso escolher.

  • Onde? (Where): Essa é uma das escolhas mais divertidas. Você prefere cidade grande ou pequena? Agitada ou calma? Perto do mar? Perto do campo? As primeiras cidades que vêm à mente ao escolher onde estudar inglês são Nova York e Londres, mas existem inúmeras opções. Uma amiga estudou na Cidade do Cabo (África do Sul) e adorou. Outra estudou em Brighton (Inglaterra), que fica a cerca de 1 hora de Londres, mas é tranqüila, e também achou ótimo. Imagino que ir para a Austrália também deve ser demais. É importante levar em conta também, além do seu estilo, o custo de vida na cidade escolhida e o clima durante o tempo em que você estará lá.

  • Quando? (When): Saber quando você quer começar a estudar é importante para definir quando precisará colocar os planos em ação. Se você vai para uma cidade “concorrida”, como Londres e Nova York, é preciso começar com uns bons meses de antecedência, para garantir vaga na escola, acomodação, passar pelo processo de visto (se for o caso) e comprar passagem. Eu comecei com uns quatro meses de antecedência quando fui para Londres e cinco meses para Nova York. Lembre-se que os períodos de férias escolares (principalmente no Brasil) são mais concorridos (apesar de que fora do período de férias também vai haver muitos brasileiros estudando em quase qualquer lugar. Nós estamos em toda parte).

  • Quem? (Who): Óbvio que quem vai fazer o curso é você, mas quem vai pagar por ele? Essa pergunta é importante... Outra dica é não ir fazer o curso com seu melhor amigo: vocês vão acabar saindo sempre juntos e falando português o tempo todo, e esse não é o objetivo. Vá sozinho(a).

  • Como? (How): Aqui é importante pesquisar os tipos de curso que as escolas oferecem e ver qual corresponde às suas necessidades. A escola em que estou estudando oferece um curso geral, que é o curso “normal”, com 20 horas por semana, (esse é o que eu escolhi, um curso intensivo, para quem tem mais pressa ou menos tempo, um curso de inglês para negócios (Business English) e um preparatório para o TOEFL. Outro ponto importante é definir se você quer trabalhar durante o período de estudos ou não. Alguns países (como Irlanda) são mais flexíveis e permitem que o estudante tenha um emprego de meio período, outros, como os Estados Unidos, não permitem nenhum tipo de atividade remunerada.


  • Quanto? (How much): Pergunta crucial, que vale uma postagem específica, a seguir. É necessário somar os custos da escola, passagem, visto, acomodação (que também vale outra postagem) e custo de vida.


Agência de intercâmbio?

Na primeira vez que fiz um curso de inglês no exterior, que foi em Londres, fiz o processo através de uma agência de intercâmbio. Nunca tinha viajado para o exterior, e queria me sentir segura em relação ao processo de matrícula na escola e à acomodação. Para escolher a agência, fiz uma pesquisa pela internet, fiz orçamentos online com as agências que tinham essa opção, e depois fui visitar duas delas. Pesquisar vale a pena, porque as diferenças de preço são gigantes. É claro também que os preços dependem da “qualidade” da escola e do tipo de acomodação que você escolher. No final escolhi a World Study, que me apresentou um preço intermediário, mas que  tinha bons comentários de ex-intercambistas. Deu tudo certo e fiquei satisfeita. Já da segunda vez, para Nova York, procurei uma agência para ter uma idéia do que esperar, mas vi que podia fazer o processo sozinha, diretamente com a escola, e assim o fiz. A principal vantagem para mim, naquele momento, era que, fazendo a matrícula diretamente com a escola, eu faria o pagamento direto para ela, através do banco, com a cotação do dólar menor do que a cotação oferecida pela agência. Como faria 5 meses de aula, os centavos a menos na cotação fizeram diferença. Como se tratava de uma escola muito conhecida, recomendada por um amigo, me senti mais segura. Se não for esse o seu caso, pode valer a pena pagar pela facilidade da agência.

Dúvidas? Deixa sua pergunta nos comentários e será um prazer ajudar no que for possível!


quinta-feira, 13 de março de 2014

A hora da decisão

Tomar uma decisão que envolva uma mudança radical de vida não é fácil. A lei da inércia, que diz que corpos parados tendem a permanecer parados, também vale para nossas vidas. Permanecer na nossa rotina, que já conhecemos tão bem e à qual estamos acostumados, pode parecer a melhor opção, mesmo que reclamar da rotina já seja algo também rotineiro. O que leva então alguém a decidir mudar e enfrentar o desconhecido?

Bem, não vou fazer aqui um estudo antropológico nem psicológico, mas vou falar da minha experiência.

Para mim, a decisão de mudança de vida aconteceu após pesar os prós e os contras, e ver qual situação me apresentava mais riscos. Isso pode estar claro para quem me conhece bem e pode parecer estranho para quem me conhece um pouco, mas, naquele momento, permanecer como eu estava era mais arriscado do que tentar uma mudança.

Foi um cálculo aparentemente simples de fazer, mas que em minha cabeça não foi tão simples assim, e envolveu muitas dúvidas e ansiedade.  De um lado eu tinha um emprego estável, numa empresa grande e respeitada, que consegui graças a muitos dias e noites de estudo. Do outro, minhas aspirações profissionais e pessoais. Os dois infelizmente não estavam compatíveis (nem no longo prazo, ao menos com minha visão de Geração Y, se é que tal coisa realmente existe).  O primeiro passo foi tentar compatibilizá-los, e estabelecer um prazo para a tomada de decisão, caso tudo continuasse igual. Estabeleci também uma reserva financeira que precisava alcançar para ter uma folga até encontrar outro trabalho. Comecei a planejar uma das minhas metas pessoais/profissionais, que era aperfeiçoar meu inglês e ter uma vivência em outro país. Traçar todo esse plano tornou as coisas mais fáceis, porque eu só tinha que ir seguindo adiante, passo a passo. Quando chegou a data limite para a tomada de decisão, já estava com os outros passos prontos, só faltava dar o último (ou primeiro?) passo. Óbvio que as dúvidas e a ansiedade estavam sempre lá, mas, por outro lado, tinha um certo repouso no sentimento de estar fazendo a coisa certa.

É claro que a noção de certo e errado é muito subjetiva, e, como eu já esperava, minha decisão foi questionada por algumas pessoas, inclusive por algumas mais próximas. Mas o que me surpreendeu foi que a maioria das pessoas me apoiou!!! Eu continuava sendo a única responsável por todos os meus atos, mas o fato de existirem pessoas que acreditam em você e que te mandam boas energias é reconfortante. Mas mesmo das pessoas que me apoiaram, ouvi várias versões de “Aproveita agora que você é jovem, solteira e não tem filhos (essa desculpa até cheguei a adotar algumas vezes para encurtar a conversa)” ou “Você não faria isso se tivesse mais de trinta”. 

Daí, como que para não deixar sombra de dúvida de que essas desculpas não são verdade, logo no meu primeiro dia de aula em Nova York conheço um casal de brasileiros (na foto comigo), com seus trinta e poucos anos, casados já de muito tempo, que refutou as duas idéias de uma vez só! Vieram os dois, juntos, mais ou menos nas mesmas circunstâncias que eu. Boa parte dos meus colegas de classe também já tem mais de trinta, e está aqui por diversas razões, mas a idade, definitivamente, não os atrapalhou.



Outra forma de pensar é se perguntar o que de pior poderia acontecer se tudo desse errado. Se não for algo tão difícil de suportar, já é um bom sinal. No meu caso, o pior seria ficar sem dinheiro de novo, mas já vivi a maior parte da minha vida assim e nem por isso era infeliz! Um pouquinho de autoconfiança também ajuda... Tudo isso somado ao que meu pai chama de “espírito aventureiro” resultou em estar aqui hoje escrevendo esta história.

Não estou dizendo que minha decisão seria a mesma em um outro contexto, mas cabe a cada pessoa avaliar sua própria realidade e ver o que é melhor para ela mesma. A decisão da mudança não deve ser condicionada às opiniões de outras pessoas nem a questões de idade, estado civil, etc, mas sim ao que cada um define como prioridade. Um vez definida, é hora de correr atrás, com coragem e pensamento positivo!

Sucesso para todos nós!

quinta-feira, 6 de fevereiro de 2014

Pedi demissão, e agora? Pé na estrada!!!

Há dois anos atrás, tomei uma decisão: ir atrás dos meus sonhos. Havia passado num concurso público e já estava lá há um ano, tempo suficiente para ter certeza que não era aquilo o que eu queria para mim. Não que o trabalho fosse ruim em si, simplesmente não era aquilo o que eu realmente gostaria de fazer.

Estabeleci uma meta. Decidi que tentaria uma mudança até completar três anos de empresa e, se não conseguisse, eu mesma mudaria. Pedi demissão em dezembro de 2013. Aprendi muito com este emprego, de maneiras boas e ruins, cresci, ganhei experiência, chorei, dei risada, me apaixonei pelo Rio de Janeiro, fiz amigos. Mas chegada a hora, me desfiz de tudo o que não precisava e fiz as malas.

É claro que não fiquei parada durante estes dois anos. Desde pequena, tinha um sonho de estudar e morar no exterior por um tempo. Comecei a economizar e a pesquisar sobre intercâmbio. Como aperitivo, fiz um intercâmbio em Londres durante minhas primeiras férias. Passei quatro semanas lá estudando inglês. Foi maravilhoso! O plano então estava claro: ir estudar inglês em Londres, e voltar com o sotaque do Harry Potter. Ao final do prazo estabelecido, o plano estava de pé e a todo vapor, mas com uma mudança no itinerário: decidi que a cidade escolhida seria Nova York (foi uma daquelas uniões de útil  com agradável). Fiquei nervosa? Sim. Tive medo, receio de não dar certo? Ainda tenho. Sei o que vai acontecer daqui para a frente? Tenho alguns planos B, mas nas verdade estou indo no estilo "No caminho é que se vê a praia melhor pra ficar", e com uma vontade enorme de que o caminho seja lindo.



Daqui a quatro dias completo um mês em Nova York. Com este blog, quero compartilhar minhas experiências aqui, como foi o planejamento do intercâmbio, dar dicas de Nova York e o que mais aparecer na estrada.

Tem dúvidas sobre intercâmbio? Sobre Nova York? Sobre viagens? Sobre largar o emprego? Eu espero poder ajudar!!! Sugestões também são bem-vindas!!!

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Até a próxima parada!